Destacan el rol crucial de enfermería en el manejo de crisis por trastornos depresivos en Jornada del INSM "HD-HN"
Nota de prensaEspecialista en enfermería en salud mental enfatiza que la intervención humanizada y el apoyo emocional son claves para estabilizar pacientes con riesgo psicosocial.
21 de febrero de 2026 - 3:24 p. m.
Licenciado en Enfermería Néstor Miguel Hernández Soto ofreció disertación sobre la intervención en crisis en personas con trastornos depresivos. Su ponencia subrayó la importancia del manejo conductual y el apoyo emocional de enfermería como pilares fundamentales en el servicio de emergencia. La ponencia se dio en el marco de la Jornada Científica “Las depresiones: más allá de sus fronteras”, que se realiza conmemorando el XLI aniversario del Departamento de Emergencia del Instituto Nacional de Salud Mental "Honorio Delgado-Hideyo Noguchi" (INSM "HD-HN").
Durante su exposición, el Lic. Hernández Soto explicó que los trastornos depresivos representan una causa frecuente de atención en emergencias psiquiátricas, asociándose a crisis emocionales agudas que requieren una respuesta inmediata. El especialista definió la crisis como un estado de desequilibrio emocional transitorio donde los recursos habituales del paciente son insuficientes para afrontar la situación. En este escenario, el personal de enfermería se constituye como el primer contacto terapéutico esencial para la contención.
El ponente detalló que una intervención oportuna y humanizada reduce significativamente la intensidad de la crisis y previene complicaciones mayores. Entre los objetivos principales de enfermería, destacó la necesidad de garantizar la seguridad del paciente, reducir la ansiedad y facilitar la expresión emocional. Para lograrlo, es imperativo realizar una valoración inmediata que permita evaluar el riesgo suicida y los factores desencadenantes del episodio crítico.
En cuanto al manejo conductual, el Lic. Hernández recomendó la aplicación de técnicas no farmacológicas orientadas a promover conductas adaptativas. Subrayó que es vital mantener un ambiente tranquilo con estímulos mínimos, utilizar un lenguaje sencillo y evitar confrontaciones o juicios de valor. Estas estrategias buscan disminuir la agitación emocional y asegurar que el paciente se mantenga en un entorno de seguridad constante bajo supervisión profesional.
El apoyo emocional fue otro eje central de la disertación, siendo descrito como una herramienta terapéutica que implica escucha activa y presencia empática. El Lic. Hernández enfatizó que validar el sufrimiento del paciente, sin reforzar conductas disfuncionales, ayuda a fortalecer sus capacidades personales. La figura del enfermero se consolida, así como un referente de confianza y contención durante los momentos de mayor vulnerabilidad emocional del usuario. Asimismo, se abordó la importancia de la intervención con la familia, considerada un recurso fundamental en el proceso de recuperación. El especialista señaló que brindar información clara y reducir la culpa en el entorno familiar favorece una actitud colaborativa. Orientar a los familiares sobre los signos de alarma y fortalecer las redes de apoyo son pasos críticos para garantizar la continuidad del cuidado tras la atención de emergencia.
Hernández Soto también recalcó que la observación continua y el registro adecuado de conductas son la base para la toma de decisiones clínicas acertadas. El seguimiento riguroso del estado mental permite la detección precoz de riesgos inminentes y facilita la coordinación con el equipo multidisciplinario. Esta labor complementa y potencia la atención médica y psicológica, asegurando un abordaje integral del trastorno depresivo.
En sus conclusiones, el Lic. Néstor Hernández afirmó que el manejo conductual estructurado favorece la estabilización inicial necesaria para la recuperación. Reiteró que la intervención de enfermería es un acto clínico, ético y humanizado que salvaguarda la vida y la dignidad del paciente en crisis. Su participación reafirmó el compromiso del instituto por brindar una atención basada en evidencia científica y sensibilidad humana.
Durante su exposición, el Lic. Hernández Soto explicó que los trastornos depresivos representan una causa frecuente de atención en emergencias psiquiátricas, asociándose a crisis emocionales agudas que requieren una respuesta inmediata. El especialista definió la crisis como un estado de desequilibrio emocional transitorio donde los recursos habituales del paciente son insuficientes para afrontar la situación. En este escenario, el personal de enfermería se constituye como el primer contacto terapéutico esencial para la contención.
El ponente detalló que una intervención oportuna y humanizada reduce significativamente la intensidad de la crisis y previene complicaciones mayores. Entre los objetivos principales de enfermería, destacó la necesidad de garantizar la seguridad del paciente, reducir la ansiedad y facilitar la expresión emocional. Para lograrlo, es imperativo realizar una valoración inmediata que permita evaluar el riesgo suicida y los factores desencadenantes del episodio crítico.
En cuanto al manejo conductual, el Lic. Hernández recomendó la aplicación de técnicas no farmacológicas orientadas a promover conductas adaptativas. Subrayó que es vital mantener un ambiente tranquilo con estímulos mínimos, utilizar un lenguaje sencillo y evitar confrontaciones o juicios de valor. Estas estrategias buscan disminuir la agitación emocional y asegurar que el paciente se mantenga en un entorno de seguridad constante bajo supervisión profesional.
El apoyo emocional fue otro eje central de la disertación, siendo descrito como una herramienta terapéutica que implica escucha activa y presencia empática. El Lic. Hernández enfatizó que validar el sufrimiento del paciente, sin reforzar conductas disfuncionales, ayuda a fortalecer sus capacidades personales. La figura del enfermero se consolida, así como un referente de confianza y contención durante los momentos de mayor vulnerabilidad emocional del usuario. Asimismo, se abordó la importancia de la intervención con la familia, considerada un recurso fundamental en el proceso de recuperación. El especialista señaló que brindar información clara y reducir la culpa en el entorno familiar favorece una actitud colaborativa. Orientar a los familiares sobre los signos de alarma y fortalecer las redes de apoyo son pasos críticos para garantizar la continuidad del cuidado tras la atención de emergencia.
Hernández Soto también recalcó que la observación continua y el registro adecuado de conductas son la base para la toma de decisiones clínicas acertadas. El seguimiento riguroso del estado mental permite la detección precoz de riesgos inminentes y facilita la coordinación con el equipo multidisciplinario. Esta labor complementa y potencia la atención médica y psicológica, asegurando un abordaje integral del trastorno depresivo.
En sus conclusiones, el Lic. Néstor Hernández afirmó que el manejo conductual estructurado favorece la estabilización inicial necesaria para la recuperación. Reiteró que la intervención de enfermería es un acto clínico, ético y humanizado que salvaguarda la vida y la dignidad del paciente en crisis. Su participación reafirmó el compromiso del instituto por brindar una atención basada en evidencia científica y sensibilidad humana.
Esta noticia pertenece al compendio Noticias de la Jornada científica: "Las depresiones: más allá de sus fronteras".