Historias que nos unen: el refugio de los huacones
Nota de prensaMarcelina y Esteban, usuarios de Pensión 65 del Midis, arman trajes típicos y recuerdos en casa artesanal.





22 de febrero de 2026 - 8:00 a. m.
En el jirón Francisco Bolognesi en el distrito de Mito, provincia de Concepción (Junín), una pareja decidió construir un refugio para los trajes de los ancestrales huacones, hombres danzantes con máscaras de madera y látigo que mantienen el orden e impulsan el respeto cada inicio de año.
Este bastión cultural nació hace cuatro décadas, cuando Marcelina Herrera (70) y Esteban Hilario (75), usuarios del programa Pensión 65 del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social, empezaron a armar diferentes trajes para sus hijos, quienes participaban en las actividades del colegio, en honor a la danza La Huaconada, que en el 2010 fue declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco.
“Aprendí a hacer los disfraces de La Huaconada porque mis niños bailaban en la escuela y no tenía para comprarlos. Nuestro amor fue más fuerte y nos ayudó a diseñar la vestimenta, a base de frazadas, telas, cuero y otros materiales que teníamos a la mano”, recordó doña Marcelina Bacilia.
Con dedicación, cariño y esfuerzo, lograron armar todo lo que necesitaban sus hijos. “Hacíamos sombreros con lana y pellejo de oveja, zapatos de cuero; la capa, que es una frazada gruesa, las medias y manguillas”, agregó don Francisco Esteban.
Su dedicación y el acabado que obtuvieron en cada pieza, les permitió ser reconocidos en su localidad. Fue así que la pareja de esposos fundó la Casa Artesanal E & H (por sus iniciales), convirtiéndose en un refugio para los huecones, quienes, luego de poner orden y promover el respeto en el distrito de Mito, tras cada Año Nuevo, se reúnen para refaccionar sus prendas e instrumentos.
Con una mirada que refleja y proyecta admiración por el otro, Marcelina y Esteban aseguraron que están orgullosos por lo que han logrado en la vida: concebir una fuente cultural e histórica que cada vez atrae a más turistas.
Agregaron que su emprendimiento también creció con el impulso que reciben del programa Pensión 65 del Midis, a través de la Intervención Saberes Productivos, que revaloró sus habilidades y conocimientos desde el primer momento.
Los dueños de la Casa Artesanal E & H manifestaron que su popularidad se debe a los espacios que se generan en ferias y encuentros, donde además exhiben a sus huaconcitos, pequeñas figuras que trabajan desde cero y son los favoritos de los visitantes que desean llevarse un recuerdo latente de Junín.
Mientras don Esteban une los alambres recubiertos que serán el esqueleto del muñeco y doña Marcelina termina de coser el delantal que les colocará, detallaron que su hijo Henry, a quien le hacían su traje hace años para que pueda brillar en el colegio, los ayuda para mantener esta tradición y emprendimiento.
“Juntos mantenemos nuestra tradición, esperando a quien quiera conocer más de La Huaconada”, concluyó el septuagenario, consciente del refugio cultural que han constituido y el legado que representa para Mito.
Sabor a recuerdo
Don Esteban también confesó que una de sus pasiones es la repostería tradicional. De joven aprendió a preparar turroncitos, pastelitos y, en especial, alfajores con manjar casero. “Mi hermano me enseñó. La primera vez me sorprendí de lo que hice con manteca, harina, polvo de hornear, sal y más ingredientes que me han hecho conocido”, añadió.
Junín, 22 de febrero de 2026
Este bastión cultural nació hace cuatro décadas, cuando Marcelina Herrera (70) y Esteban Hilario (75), usuarios del programa Pensión 65 del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social, empezaron a armar diferentes trajes para sus hijos, quienes participaban en las actividades del colegio, en honor a la danza La Huaconada, que en el 2010 fue declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco.
“Aprendí a hacer los disfraces de La Huaconada porque mis niños bailaban en la escuela y no tenía para comprarlos. Nuestro amor fue más fuerte y nos ayudó a diseñar la vestimenta, a base de frazadas, telas, cuero y otros materiales que teníamos a la mano”, recordó doña Marcelina Bacilia.
Con dedicación, cariño y esfuerzo, lograron armar todo lo que necesitaban sus hijos. “Hacíamos sombreros con lana y pellejo de oveja, zapatos de cuero; la capa, que es una frazada gruesa, las medias y manguillas”, agregó don Francisco Esteban.
Su dedicación y el acabado que obtuvieron en cada pieza, les permitió ser reconocidos en su localidad. Fue así que la pareja de esposos fundó la Casa Artesanal E & H (por sus iniciales), convirtiéndose en un refugio para los huecones, quienes, luego de poner orden y promover el respeto en el distrito de Mito, tras cada Año Nuevo, se reúnen para refaccionar sus prendas e instrumentos.
Con una mirada que refleja y proyecta admiración por el otro, Marcelina y Esteban aseguraron que están orgullosos por lo que han logrado en la vida: concebir una fuente cultural e histórica que cada vez atrae a más turistas.
Agregaron que su emprendimiento también creció con el impulso que reciben del programa Pensión 65 del Midis, a través de la Intervención Saberes Productivos, que revaloró sus habilidades y conocimientos desde el primer momento.
Los dueños de la Casa Artesanal E & H manifestaron que su popularidad se debe a los espacios que se generan en ferias y encuentros, donde además exhiben a sus huaconcitos, pequeñas figuras que trabajan desde cero y son los favoritos de los visitantes que desean llevarse un recuerdo latente de Junín.
Mientras don Esteban une los alambres recubiertos que serán el esqueleto del muñeco y doña Marcelina termina de coser el delantal que les colocará, detallaron que su hijo Henry, a quien le hacían su traje hace años para que pueda brillar en el colegio, los ayuda para mantener esta tradición y emprendimiento.
“Juntos mantenemos nuestra tradición, esperando a quien quiera conocer más de La Huaconada”, concluyó el septuagenario, consciente del refugio cultural que han constituido y el legado que representa para Mito.
Sabor a recuerdo
Don Esteban también confesó que una de sus pasiones es la repostería tradicional. De joven aprendió a preparar turroncitos, pastelitos y, en especial, alfajores con manjar casero. “Mi hermano me enseñó. La primera vez me sorprendí de lo que hice con manteca, harina, polvo de hornear, sal y más ingredientes que me han hecho conocido”, añadió.
Junín, 22 de febrero de 2026
Unidad de Comunicación e Imagen
Programa Nacional de Asistencia Solidaria Pensión 65
Esta noticia pertenece al compendio Historias Que Nos Unen




